2020

Como cada año se acaban las uvas y el champan y toca volver a la vida real. Para muchos hoy día 2 de enero comienza en verdad el año. Volver al trabajo, sentarse otra vez a los mandos de nuestra propia vida y tomar conciencia de que la carrera (mejor dicho maratón) ha vuelto a comenzar.

El 2020 no sera muy diferente al 2019, al igual que este último no era muy diferente a su predecesor.

Por lo pronto, parece que los políticos se han puesto de acuerdo y existe la posibilidad de que tengamos un nuevo gobierno de manera inminente (hasta que no lo vea no lo creo).

Cual voceros anunciando el fin del mundo se empiezan a oir los típicos discursos apocalípticos de “vuelve la crisis”;  “de esta no salimos” e incluso “guardemos las sobras de la cena de navidad que las vamos a necesitar” 

Si que es verdad que nos encontramos en un momento muy delicado de nuestra economía pero no depende tanto del color que vista la Moncloa, sino de lo mucho o poco que hayamos aprendido de los acontecimientos pasados.

Yo no comparto el nuevo gobierno que vamos a tener que vivir durante 4 años ( o el tiempo que dure), pero lo respeto, pero si algo he aprendido en todo este tiempo la vida continuara y viviremos otros gobiernos venideros y nos gustaran más o menos que este, solo la historia lo dirá.

En mi opinión existen asuntos más importantes que tenemos que abordar de manera inmediata y que necesitan de una estabilidad parlamentaria.

No seamos sofistas el sector que me preocupa es el mío, que es la justicia y la abogacía. 

Durante el 2019 hemos vivido momentos muy importantes en nuestro sector. Ya casi no nos acordamos del macro congreso legal de Valladolid donde durante meses (antes del inicio y después del mismo) se nos prometía cual fénix, un renacer que en mi opinión nunca ha llegado.

Si volvemos al presente creo no equivocarme que estamos como al principio. El Turno de oficio sigue sin ser un prioridad (ahora bastante más agravado que antes), la figura de autoridad del abogado del Turno brilla por su ausencia, Los juzgados siguen colapsados aunque parezca mentira tengo señalamientos a mas de 365 días, es decir dentro de un año cuando escriba otra vez este post TODAVÍA seguiré esperando para celebrar una vista. No tenemos derecho a ponernos malos o estar de baja ya que no se nos suspenden las vistas, estos entre otros problemas como la precariedad laboral, la falta de apoyo gubernamental son solo la punta del iceberg de los problemas que tenemos que combatir en este 2020.

A mitad de este enero de 2020, se han convocado las elecciones al CGAE, o lo que es lo mismo al Consejo General de la Abogacía Española. Este consejo es el “encargado” de representar a los abogados de este país o lo que en la jerga del sector constituyen la abogacía institucional Pongo la mano en el fuego a que si pregunto a 10 abogados elegidos al azar no saben quien es la actual presidenta y mucho menos cuales son sus funciones. Esto es un claro ejemplo de que la mal llamada abogacía institucional no esta haciendo bien su trabajo ya que órbita por encima de nuestras legales cabezas sin hacer grades aportaciones al abogado de a pie, al independiente, al que se levanta todas las mañanas pensando si este mes tendrá o no clientes. Este problema radica en que los que son elegidos, lo son por los consejeros (decanos y representantes colegiales) y no por el censo de letrados que todas las mañanas nos levantamos con el único fin de sobrevivir. El CGAE necesita un cambio y re estructuración y lo necesita YA.

Por otra parte, y antes de desear feliz año me gustaría hablar del último hito del 2019 y que sigo  bastante de cerca. A finales de año, más concretamente en el fin de semana del black friday  unos cuantos (muchos) abogados viajaron a una ciudad tan importante como Cordoba ( yo hubiera elegido Granada, por lo de la reconquista y esas cosas), hartos de la situación actual de la abogacía y empezar a poner las piedras para un futuro mejor. Estos compañeros bajo el nombre de abogacía independiente comenzaran a realizar una función de presión de lobby pero nacida y fundamentada desde la base. Ojala vaya triunfando.

Bueno querido lector, te deseo un año prospero y lleno de trabajo y salud. FELIZ 2020

La paradoja de la innovación

                        Nunca he ocultado mi preferencia por utilizar cualquier innovación tecnológica que pudiera servirme en mi trabajo o en mi vida, lo confieso ME ENCANTA. Y por eso admiro enormemente a las personas que han tenido esa idea novedosa que han llegado primero y que entusiasmo e ilusión han querido cambiar el mundo.

                        Parémonos a pensar un momento en cómo hemos cambiado, en cómo hemos evolucionado desde hace diez años hasta la actualidad. Hace una década la única forma pedir comida a domicilio se reducía en pedir una pizza a una gran cadena que en un tiempo no superior a 30 minutos preparaban, empaquetaban y transportaban hasta tu casa una pizza margarita.

                        En la actualidad, existen multitud de establecimientos que se encuentran inscritos a diferentes plataformas que de una forma parecida a la tradicional acuden al establecimiento y recogen tu comida por una comisión que no supera nunca los 10€.

                        Hace 10 años la única forma de poder ver una película en casa un viernes por la noche acompañando a la pizza margarita era de forma legal tragarse el “cine 5 estrella” de Telecinco o enchufarte a seriesyonkis de manera ilegal a riesgo de que se te parara 5 veces y te infectara el ordenador con 50 virus.

                        En la actualidad existen plataformas con miles de títulos de series y películas a la elección del espectador, mientras disfrutas de medio costillar y unos nachos o una hamburguesa con patatas.

                        Hemos cambiado y mucho y en mi opinión a mejor. En ocasiones hemos sobre dimensionado el poder de la innovación y la tecnología pero en un balance medio podemos afirmar que nuestro bienestar es mejor ahora que hace 10 años.

                        Entonces yo me pregunto ¿Por qué tanto ímpetu en perseguir y ahogar a las personas que quieren cambiar el mundo?

                        A principio de semana saltaba la noticia que una plataforma de comida a domicilio había perdido un macro juicio y que debía considerar como asalariados y no como falsos autónomos a la plantilla de ciclistas que repartían los pedidos a domicilio.

                        No me malinterpretéis, creo que las leyes están para cumplirlas y que saltárselas está mal y se merece en este caso una sanción severa. No obstante, también pienso que la sociedad es cambiante y que nuestro sistema legal debe amoldarse y sobretodo ser eficaz a las circunstancias económicas y sociales que vivimos. Esto puede parecer arbitrario pero es la única forma de avanzar y evolucionar. Ya no vivimos en una sociedad que tarda muchas décadas en transformarse o en evolucionar, sino que cada vez somos más cambiantes, la sociedad en la que vivieron nuestros abuelos obviamente es distinta a la nuestra, pero en esencia a nivel jurídico era prácticamente igual (salvando los derechos ganados en tema de igualdad), por eso las leyes gozaban de una esperanza de vida mucho mayor y acusaban mucho menos desgaste del que tienen ahora.

                        La innovación nos pone encima de la mesa multitud de buenas ideas para que podamos mejorar y evolucionar, pero como sociedad muchas de ellas no las aceptamos, mandando al ostracismo a sus creadores que ilusos de ellos querían cambiar el mundo.

                        ¿Os imagináis una vida sin coche, o sin todos los productos manufacturados que utilizamos? Yo la verdad no me la imagino y debemos dar las gracias a un emprendedor Henry Ford que a principios del Siglo XX tuvo la idea de crear proceso de producción en línea. Con esa nueva forma de trabajar revoluciono la empresa y permitió que los productos de consumo en masa llegaran a las personas. Obviamente sus medidas al principio no eran populares e incluso chocaban con la escasa normativa laboral de la época pero a la larga tuvieron el suficiente calado para quedarse y transformar la sociedad.

                        Como sociedad debemos aceptar la innovación y no tener miedo a los cambios que seguramente nos permitan vivir mejor. Algunos triunfaran y otros muchos fracasaran pero debemos abrazar la innovación y la tecnología y aceptar que debemos evolucionar.

                        Por último me gustaría señalar que vivimos en la sociedad de la información donde a un solo clic tenemos en nuestro teléfono todo lo que queramos. Podemos encumbrar a una empresa o crearle la peor crisis de reputación de la historia. Hace poco entre en un pequeño debate por twitter sobre una página que me encanta y que en mi opinión está destinada a poner patas arriba el sector legal de nuestro país.

                        Podemos resumir la página en que gracias a la innovación y al big data, esta empresa estudia a todos los abogados de España según sus resultados reales en Sentencias y mediante un ranking ofrece al ciudadano un completo informe sobre sus porcentajes victorias y derrotas y cuáles son sus especialidades con datos objetivos.

                        La idea me parece increíblemente acertada porque arroja luz y transparencia e un sector que no lo había. El debate generado en Twitter se centraba en que si era idóneo hacer eso y que debían sacar a la luz su algoritmo. Esos detractores incluso mencionaban que desde el 20 de julio por la entrada en vigor de una directiva europea estaban obligados.

                        En mi opinión es increíblemente negativo que una empresa que tiene como base de su negocio un algoritmo, tenga por ley hacerlo público. Creo que la legislación torpedea a los emprendedores y no deja avanzar y hasta que no tengamos una mentalidad más abierta la innovación o la sensación de innovación no será más que una paradoja.

5 consejos que debes tener en cuenta a la hora de arrendar tu vivienda

Alquilar una vivienda no es fácil, hay que tener en cuenta muchos factores para que el contrato llegue a buen termino y tanto el arrendador, como el arrendatario salgan satisfechos.

Cuestiones como el plazo de duración, la renta, la fianza o que derechos se tienen como arrendador es importante tenerlas claras antes de formalizar el contrato de arrendamiento y así impedir quedar sujeto a condiciones poco favorables.

La Ley 29/1994, de 24 de diciembre sobre arrendamientos urbanos, es la encargada de regular todas las cuestiones relativas a los contratos de arrendamiento entre particulares y servirá de normativa supletoria y general a lo que se acuerde entre las partes.

Los contratos de alquiler se caracterizan principalmente por el acuerdo entre las partes, esto quiere decir, que la ley servirá de mínimos y que los acuerdos o las decisiones que tomen el arrendador y el arrendatario prevalecerán siempre y cuando no se consideren abusivas.

Los 5 puntos que tenemos que tener en cuenta a la hora de arrendar

1.- Plazo máximo y mínimo del contrato de alquiler 

Lo más habitual es encontrarnos ante un contrato de arrendamiento con una duración de un año , que más tarde pueda ser prorrogado si las partes se encuentran satisfechas. La ley establece un plazo mínimo de contrato de alquiler de 5 años si es entre particulares y de 7 años en el caso de que se alquile a una persona jurídica.

Esto no quiere decir que los contratos de alquiler tengan que tener una duración de 5 años, sino que se establece que después de 5 años de contrato dicho contrato dejara de tener validez y que habrá que firmar otro nuevo.

Para los contratos con duración inferior a 5 años se utiliza el sistema de prorrogas. Esto quiere decir, que si con un plazo mínimo de 30 días anteriores al vencimiento del contrato ninguna de las partes manifiesta su voluntad de no renovar el contrato, este quedara prorrogado por tiempo igual hasta llegar a los 5 años.

Lo recomendable es acordar un tiempo de contrato de 1 año e ir utilizando las prorrogas según vaya avanzando la relación entre las partes.

2. Desistimiento 

El arrendatario podrá desistir del contrato una vez que haya pasado 6 meses del mismo y cuando se preavise al arrendador con un antelación de 30 días. La ley advierte que es posible pactar una indemnización por el tiempo que reste hasta la finalización del contrato. En términos normales la indemnización que se establece es de 1 mensualidad por cada año que quede siendo prorrateada en tiempos inferiores al año.

3.- Precio y fianza

El precio es uno de los componentes esenciales del contrato de alquiler. El arrendador cede su casa al arrendatario a cambio de una compensación económica mensual. La legislación vigente no obliga al arrendador a fijar un precio fijo (en esta última legislatura se hablo de ello pero no se aprobó), pero se debe tener en cuenta en el precio los gastos que el mismo tenga que hacer frente en la casa (hipoteca, impuestos….). La Ley también deja a la voluntad de las partes el plazo de pago, pero advierte que si no se dice nada será en los primeros 7 días de mes.

Otro aspecto importante es la fianza. La fianza consiste en la cantidad de dinero que aporta el arrendatario a mayores y que se fija para que en el caso de que el arrendatario de manera negligente haya ocasionado algún desperfecto, el arrendador no tenga que abonar de su bolsillo esos desperfectos.

Existe la creencia de que la fianza sirve para abonar el último mes de alquiler y muchos arrendatarios dejan de pagarlo a cargo de dicha cantidad que pagaron al inicio del contrato. Esta practica va en contra dela ley y sobretodo, puede ser contraproducente para el arrendador al utilizar dicha cantidad para un fin ajeno al diseñado pudiéndose quedar sin dinero para para reparar desperfectos.

La fianza para un contrato de alquiler de vivienda se fija en un mes de alquiler, que se abonara al inicio del contrato y se devolverá en un plazo no superior a un mes desde que finalice. El arrendador puede pactar garantías adicionales  para cubrir otras cantidades pero la fianza es de UN MES.

4.- Gastos. 

Otro punto conflictivo de los contratos de arrendamiento son los gastos y cuales correrán a cargo del arrendador y cuales a cargo del arrendatario.

La ley en este aspecto vuelve a mencionar que primara la voluntad de las partes, pero que en general todos los gastos que puedan ser individualizados correrán a cargo del arrendatario.

Los gastos habituales de una vivienda son: IBI, tasa de basuras, comunidad de propietarios, suministros. 

Los gastos comunes que suele asumir el arrendador son: el Impuesto de bienes inmuebles y en algunos casos la comunidad de propietarios.

Los gatos comunes que suele asumir el arrendatario son: Tasa de basuras, la comunidad de propietarios si no se pacta en contrario y los suministros de la vivienda (agua, luz, gas)

 

5. Derechos y deberes del arrendador. 

La ley establece una serie de derechos que ostenta la parte arrendadora y que deben respetarse en el curso del arrendamiento.

En primer lugar, al arrendador tiene derecho a recibir el alquiler en tiempo y forma, asi como los gastos que pueda incurrir el arrendamiento y que tengan que pagar los arrendatario. En el caso de no recibir a tiempo el precio pactado, el arrendador tendrá derecho a exigirlo incluso por via judicial.

En segundo lugar, el arrendador tiene derecho a que la parte arrendataria haga uso debido y diligente de su vivienda, usando la misma para el destino pactado y que se cuide de manera debida. Muchas veces se exige que en los contratos de arrendamientos se suscriba un seguro de vivienda que cubra la misma en eventualidades.

En tercer lugar, el arrendador tiene derecho a la integridad de su vivienda tal y como se arrendo. Es decir, en el caso de que de quiera realizar cualquier reforma en la vivienda, el arrendatario deberá solicitar autorización al arrendador.

Por otra parte, la ley también establece obligaciones al arrendador que debe cumplir en los arrendamientos.

En primer lugar, debe dejar disponer a los arrendatarios de la vivienda por el tiempo de dure el contrato. Es decir, pierde la posesión de la vivienda y no tiene ningún derecho de acceso a la misma. Es más si accede a la vivienda sin permiso de los arrendatarios podría incurrir en un delito de allanamiento de morada.

En segundo lugar, debe preservar la vivienda en las condiciones pactadas. Por lo tanto, cualquier reparación que deba realizarse por el desgaste del tiempo corre a cargo del arrendador.

En tercer lugar, no puede rescindir el contrato de alquiler de manera unilateral, sino incurren cualquiera de los motivos legalmente establecidos.

Como se puede observar, a la hora de realizar un arrendamiento deben tenerse en cuenta multitud de aspectos que de no tenerlos en cuenta puedes quedar obligado de manera tacita durante bastante tiempo.

Mi último consejo sería que en el caso de que estes pensando en alquilar una vivienda pidas consejo a un profesional para que redacte tu contrato y queden cubiertos tus intereses.

Si necesitas que te redacte un contrato de alquiler no dudes en ponerte en contacto conmigo.

 

UNA JUSTICIA PARA TODOS

La Constitución y el resto de legislación española establecen que TODOS SOMOS IGUALES ANTE LA LEY, QUE TENEMOS DERECHO A LA TUTELA JUDICIAL EFECTIVA Y QUE SOMOS INOCENTES HASTA QUE SE DEMUESTRE LO CONTRARIO.

Estos derechos que aunque nos parezcan insignificantes hacen que nuestro país sea no solo democrático, sino también libre. No tenemos miedo a ser apresados sin razón y podemos andar libremente sin problema, cuestión que no todos los países pueden decir lo mismo.

Da igual si nos han robado o lesionado, da igual si tenemos que litigar por contra la propia administración, sabemos que podemos acudir a los tribunales para conseguir hacer valer nuestros derechos.

Pero los servicios legales no son baratos, sabemos que si acudimos a un abogado para que nos ayude debemos pagarle por sus servicios y en el caso de que sea obligatorio acudir con procurador también a este.

Por lo tanto, debemos preguntarnos ¿La justicia es para los ricos? ¿La justicia solo es accesible para los que más tienen?. La respuesta es clara NO.

No tendría sentido que la defensa de los derechos fuera solo para el que puede pagar por ellos, por lo tanto, tiene que existir un sistema que proteja a esas personas que no tienen ingresos, a esas personas que no llegan a fin de mes y que dejarles sin defender sus derechos sería injusto.

Todos los abogados colegiados estamos obligados además de regentar nuestros propios despachos, ser participes de esta justicia necesaria a las personas que más nos necesitan. Ya que ser abogado no supone única y exclusivamente hacer dinero, sino también velar por la justicia.

Los encargados de organizar y administrar este sistema para los más necesitados son los colegios profesiones de abogados. Normalmente es voluntario y los abogados que cumplimos los requisitos podemos inscribirnos a los turnos que queramos, pero si en algún momento no hubiera suficientes abogados inscritos la propia ley nos obligaría a todos los abogados colegiados a realizar los servicios de turno de oficio. Los requisitos para poder incribirse en el Turno de oficio son:

  • Tener más de 3 años de colegiación.
  • Tener despacho abierto en la ciudad
  • Cumplir con los cursos y formalización que sean requeridos.

Es muy importante entender que el abogado del turno de oficio no es el abogado sin experiencia que acaba de colegiarse y entra en el turno porque no tiene clientes. En nuestro país se busca dar una calidad al servicio no solo con la experiencia que nos dan los años de ejercicio sino también con la formación continua que los colegios nos ofrecen.

Hay que cambiar esa imagen que los abogados del turno de oficio son inexpertos o que no trabajan de la misma manera que si el cliente fuera de pago. En el turno de oficio nos encontramos TODO TIPO DE ABOGADOS, desde los que llevan ejerciendo 40 años y tienen despachos consolidados hasta los que tenemos despachos mucho más modestos y pequeños. Todos con un objetivo claro defender de los interés de los que más nos necesitan. 

Si hablamos del Turno de Oficio, debemos entender que significa esta palabra y en que se diferencia del beneficio a justicia gratuita. La designación de un abogado del Turno de Oficio, no significa que automáticamente esa persona no deba pagar nada por los servicios legales que le son prestados, sino que debe solicitar el reconocimiento a su derecho al beneficio de justicia gratuitaesto quiere decir, que una vez que se solicita el abogado o a posteriori en los casos de asistencia letrada al detenido o juicios rápidos puede darse el caso de que no cumpla los requisitos para ser beneficiario de justicia gratuita y por lo tanto, debe pagar al abogado que ha trabajado en sus derechos.

Existen dos excepciones a lo anteriormente dicho que son victimas de violencia de genero y menores de edadla ley entiende que en estos dos casos la justicia gratuita debe darse siempre y por lo tanto, en ningún momento podrán quitársela.

Los encargados de decidir si se tiene derecho a justicia gratuita es la comisión territorial de justicia gratuitaesta comisión es la encargada de recibir los expedientes de los colegios de abogados y ver si se cumplen los requisitos para la misma. Dicha resolución en caso de ser negativa puede recurrirse y un juez decidirá si definitivamente esa persona tiene derecho o no.

Existen multitud de turnos de oficio distintos que abarcan toda las áreas del derecho como son:

  • Derecho Civil
  • Derecho Penal
  • Derecho laboral y seguridad social 
  • Derecho contencioso administrativo. 

Dos turnos especiales a los que para poder acceder el abogado tiene que acreditar haberse formado en el mismo:

  • Violencia de Género
  • Menores.

Además existen un listado de guardias, por las cuales TODOS LOS DIAS DEL AÑO hay compañeros que atienden y defienden los intereses y derechos de las personas.

  • Guardia de Asistencia letrada al detenido 
  • Guardia de juicios rápidos
  • Guardia de violencia de género. 

Para finalizar, pertenecer al turno de oficio es la forma en que tenemos los abogados de entender el derecho, si le preguntas a cualquier abogado que este inscrito la mayoría diremos que lo hacemos por vocación, por amor a nuestro trabajo y porque en el ADN de todos nosotros se encuentra ese sentimiento de resolver los problemas de la gente.

Es un trabajo duro, un camino muy duro que muchas veces no es agradecido ni por el cliente, ni por el Estado que no reconoce, ni valora nuestra labor, pero este servicio es uno de los mejores valorados por los españoles que lo sitúan por encima incluso del de sanidad.

Si tienes cualquier duda o pregunta acude al colegio de abogados de tu ciudad y estarán encantados de ayudarte.

Los trozos más pequeños del pastel

A 31 de diciembre de 2017, en España hay 256.644 abogados colegiados en los distintos colegios de abogados repartidos por toda la geografía del país. De esas 256.644 personas, 154.573 somos ejercientes, o lo que es lo mismo su actividad principal se encuentra encuadrada en el asesoramiento y defensa judicial o por lo menos legal a personas y empresas.

La forma de ejercer la profesión que tenemos esos 154.573 puede variar entre trabajar por cuenta ajena o propia y hacerlo para despachos profesionales de abogados o en empresas como la figura en auge del cómplice.

En mi caso y en la de otros muchos compañeros con los que comparto profesión, ejercemos la abogacía de manera propia dirigiendo nuestros propios despacho que en la mayoría de los casos son unipersonales y pequeños.

La abogacía ejercida de esta manera, propia y de manera solitaria, es el paradigma de nuestra profesión, la cual siempre ha sido considerada una profesión solitaria, encerrada en nuestros despachos pequeños y centrados mayoritariamente en la litigación o pleiteración de asuntos en nuestras ciudades de origen.

La figura del abogado individual de la cual se ha nutrido nuestra profesión durante tantos años, provoca que nos tengamos que hacer cargo de absolutamente TODO lo relacionado con nuestra profesión, desde la redacción de las demandas hasta la facturación pasando por la limpieza de nuestras pequeñas instalaciones.

Era habitual observar por las ciudades de todo el país las típicas placas de latón doradas en las que aparecía un nombre seguido de la palabra “abogado”.

En los últimos años la tendencia está cambiando e incluso, las malas lenguas auguran que la figura del abogado individual está condenada a extinguirse por falta de adaptación a las nuevas necesidades del mercado.

Y es que, en verdad, el mercado legal está cambiando a gran velocidad siendo muy difícil la adaptación de nuestros pequeños despachos a las necesidades que van surgiendo y al nuevo estilo de cliente que nos encontramos.

Han quedado atrás las viejas estrategias de montar un pequeño despacho y esperar a que los clientes acudan a tocar la puerta para confiarte un asunto. Aunque el boca a boca sigue siendo una tendencia habitual y muchos de los asuntos que se recepcionan son gracias a la recomendación de un antiguo cliente, la realidad es que la nueva tendencia es que cada vez es más necesario salir a buscar clientes y fomentar la figura del abogado comercial.

La tendencia de que cada vez queda menos pastel para repartir entre los abogados individuales es una realidad más que una tendencia promovidas por las alianzas entre compañeros que deciden unir sus fuerzas para ser más grandes y conseguir una posición más competitiva frente a los grandes despachos locales y nacionales que cada vez son más habituales en los juzgados españoles.

El desembarco de los grandes despachos debilitan la posición de los pequeños despachos que aunque juegan en ligas menores y ven como inalcanzables asuntos lucrativos que en casi su totalidad son captados y tramitados por estas grandes firmas centralizadas en las grandes ciudades, los abogados unipersonales o las alianzas de estos se centran sobre todo en la captación de los asuntos de menor calado y trascendencia que son el motor y el modo de vida de muchos de nosotros.

En mi opinión, la figura del abogado individual es más necesaria que nunca, siempre y cuando se acepten los nuevos retos y se trabaje por encontrar un sitio diferenciado dentro de la segmentación de este mercado.

Uno de los principales retos a los que tenemos que hacer frente los abogados individualizados radica en el servicio diferenciado de los clientes. Para el abogado individual cada cliente que acude a nuestro despacho es importante y vital y nuestro servicio tiene que estar centrada la atención personalizada y prioritaria. El cliente debe sentirse acompañado a lo largo de todo el procedimiento, escuchado y comprendido. La gran diferencia con los abogados de las grandes firmas es que nosotros estamos a pie de calle y podemos ofertar un servicio mucho más cercano pudiendo acercar el derecho de manera más clara y didáctica al cliente. Debemos entender que la relación de confianza abogado-cliente no sólo tiene que reducirse al día de la vista o al día del pago de la minuta, sino que tenemos que ser el soldado fiel que pelea por los intereses del cliente.

La buena estrategia económica es el segundo reto que debemos abordar y aceptar el abogado individualizado. Los procedimientos judiciales de media suelen prolongarse por lo menos 6 meses, lo que supone que si el abogado individual adopta una estrategia de no cobrar al cliente hasta el final del asunto, supone que el abogado debe sobrevivir durante 6 meses sin cobrar un duro por el asunto y trabajar en el mismo. Los grandes despachos cuentan con capacidad económica-financiera para poder realizar este tipo de estrategias sin ningún problema, pero sin embargo para los abogados más pequeños esto supone un perjuicio que muchas veces supone la contratación por parte cliente. Una buena opción radica en el punto medio, en el que entra en escena la “provisión de fondos” o lo que es lo mismo, el adelanto de una cierta cantidad de dinero por parte del cliente a cuenta del presupuesto final, que supone que el abogado pueda aguantar hasta la finalización del procedimiento.

La especialización de los servicios unido a la generalidad estructural. La gran diferencia que existe entre las grandes firmas y los pequeños despachos o abogados unipersonales reside principalmente en los tipos de asuntos de los que nos podemos hacer cargo. La especialización en un tipo de asuntos o de jurisdicción implica por una parte el amplio conocimiento de la materia y de las particularidades existentes, pero a su vez provoca un menor número de casos a los que atender ya que hay que esperar a que surjan. Es por ello, que muchos de nosotros nos especializamos en una materia, pero aceptamos de forma simultánea otros que no supongan una profundización en la materia para completar nuestra cartera.

Por último, otro de los retos a los que debemos hacer frente son las alianzas duraderas o colaboraciones esporádicas entre compañeros. Como se ha mencionado antes, la tendencia actual consiste en unir fuerzas con otros abogados creando despachos más grandes y más productivos, o la colaboración esporádica para casos concretos. Esto provoca un nuevo reto que consiste en no sólo en unirse de cara al nombre comercial a utilizar, sino a unificar cartera, forma de trabajo y acuerdos económicos remuneratorios. Las alianzas como las colaboraciones deben ser estudiadas minuciosamente ya que si no salen bien dar marcha atrás suele ser más costoso. Decidir unirse a un socio es peligroso sino queda reflejado en un documento todos los puntos importantes y conflictivos como la forma de trabajo, el porcentaje sobre beneficios y sobre costos.

 

Aun con todos estos retos y dificultades en mi opinión, la desaparición del abogado individual está bastante lejos de materializarse ya que se puede combatir con las oportunidades que actualmente existen para poder posicionarse en un mercado cada vez más segmentado y creciente de oportunidades que hace poco más de cinco años no existían.

 

Digitalización a bajo nivel. Una de las oportunidades que podemos encontrar es la capacidad de tener nuestro despacho completamente digitalizado y accesible en todo momento. Los abogados individuales no manejamos gran volumen de asuntos, por lo que con muy poca inversión que principalmente se materializa en equipo y tiempo. Esto provoca que el abogado pueda trabajar desde el juzgado, desde casa o desde otra ciudad sin necesidad de llevarse consigo grandes cantidades de papeles o expedientes. La digitalización ha supuesto un antes y un después no solo en los despachos pequeños sino en el sector en general facilitando la flexibilidad del trabajo del abogado. Esto unido a la obligación de presentar los documentos legales o administrativos por las sedes electrónicas o el sistema LEXNET han beneficiado a los abogados que ya no tienen que estar atados a la mesa del despacho, sino que facilita su movilidad.

 

Promoción y marketing (auge de la marca personal) La promoción, publicidad y marketing ya no es cosa de los despachos grandes que podían invertir grandes cantidades de dinero en publicidad para dar más visibilidad a su despacho. La generalización de internet junto a la proliferación de páginas de captación de clientes ha proporcionado a los despachos pequeños y en particular a los abogados individuales una plataforma y un altavoz para poder promocionarse más allá del grupo de personas más cercano. Estas páginas permiten la promoción y la diferenciación del abogado ofertando servicios de calidad a un precio razonable y no teniendo que limitarse al área geográfica de su despacho.

 

Deslocalización geográfica.  Una nueva tendencia actual consiste en no solo aceptar asuntos dentro del área de influencia o trabajo circunscrita al despacho físico, sino que gracias a la promoción y a la digitalización, los abogados podemos ampliar nuestra cartera de negocio allá donde exista el trabajo y compense ir. Es por ello que el abogado individual tiene mayor flexibilidad a la hora de escoger los asuntos siempre y cuando pueda compaginar su actividad dentro del despacho con la de viajar de forma laboral. Incluso actualmente se está rompiendo con la idea de despacho tradicional y cada vez más abogados no disponen de despacho propio y trabajan desde su propio domicilio acudiendo esporádicamente a recibir clientes a un despacho compartido o coworkings.

 

Todo esto deja patente que el sector legal está cambiando y que lo seguirá haciendo muy rápidamente, pero no necesariamente los abogados individuales tenemos los días contados, sino que al igual que existen dificultades, también existen numerosas oportunidades que nos permiten tener un trozo del gran pastel.

Política y Negocios

¿Os imagináis que rechazáis un cliente por ser del Madrid o del Barcelona? ¿Os imagináis perder un negocio por no querer contratar con un cliente que fuera francés, inglés o chino? ¿Os imagináis dejar pasar una oportunidad de negocio por rechazar a una persona por ser cristiana o musulmana? Obviamente nadie rechazaría esto pero sin embargo lo hacemos por nuestras ideas políticas.

Existe un viejo dicho popular que dice: “que no se debe mezclar los negocios con el placer”. Yo lo extendería a que no se debe mezclar tampoco con la política.

En los últimos años, el nivel de crispación ha crecido en España por la inestabilidad política. Desde el 2016 hemos vivido varios procesos electorales como consecuencia de la entrada en el parlamento de diversas formaciones que han acabado con la “paz romana” que ha prevalecido durante décadas en la escena política. Queda ya muy lejos las mayorías absolutas que hacían gobernar en estabilidad tanto al Partido socialista o al Partido Popular, ahora se debe negociar, pactar y dar más voz a los ideales de las nuevas formaciones que han surgido del malestar general por la denominada “antigua política”.

                        Hemos presenciado mociones de censura que han prosperado por acuerdos de minorías, investiduras de presidentes fallidas, rechazo de presupuestos generales del Estado como hitos de nuestra democracia, todos ellos concentrados prácticamente en los últimos cuatro años.

Esto ha caldeado el ecosistema político unido al lenguaje incendiario que tanto unos como otros han utilizado para referirse a los contrincantes políticos sin medir las consecuencias que han tenido sus palabras en el factor olvidado pero más importante que es el ciudadano.

El otro gran acontecimiento que no sólo ha desestabilizado nuestro país es la problemática catalana con un “proceso” promoviendo la independencia de una parte de nuestro territorio de manera unilateral.

En los dos últimos años hemos oído palabras como fascismo, golpistas, izquierdistas…. todas ellas para referirse a personas que antes solo eran españolas.

Creo que hemos perdido no sólo el respeto por las ideas de las personas que no piensan como nosotros, sino que también hemos perdido el miedo a herir, a querer revancha o venganza con las personas que se encuentran en el otro extremo de nuestro pensamiento.

Obviamente con esto no estoy diciendo que las personas no debemos tener opinión, todo lo contrario, es bueno y necesario que las personas tengamos opinión sobre temas de actualidad política, pero no debemos creernos con la verdad absoluta e intentar hacer valer nuestra opinión como la única y verdadera.

Esta crispación e intolerancia ha supuesto que muchas empresas hayan tenido que abandonar sus sedes sociales en Cataluña por miedo al boicot y las que no se han marchado han tenido que sufrir el boicot resintiendo sus ventas por el mero hecho de ser empresas con sede catalana.

En mi opinión el principal error que han tenido estas empresas son el posicionamiento político, obviamente cada uno tenemos nuestra ideología pero cuando regentamos un negocio esa opinión no debe JAMAS manifestarse ya que no sabes quien se encuentra al otro lado y puede sentirse ofendido y decidir acudir a otro proveedor para comprar aunque tu producto sea mejor o más barato.

Los negocios deben de ser APOLITICOS  y enfocados a la prestación de servicios o productos sin preocuparnos de quien los adquiera o a que región se dirijan.

La nueva realidad económica y los avances tecnológicos nos han colocado en una situación privilegiada en la que podemos dar servicios tanto dentro como fuera de nuestra sede física aumentando nuestro volumen de negocio y área de influencia sin un coste excesivo y eso beneficia al verdaderamente importante que es el cliente.

En pocas horas previsiblemente se rechazarán en el congreso los Presupuestos Generales del Estado y provocará irremediablemente la convocatoria anticipada de elecciones. Lo que les pediría a los políticos es que no hagan leña del árbol caído y centraran sus campañas en el beneficio de los españoles (de todos los españoles) en vez de acudir al recurso fácil e incendiario de querer dividirnos, que lo único que provoca es mayor enfrentamiento y crispación que tiene como consecuencias que nos odiemos más y afecte a nuestros negocios.

Coches eléctricos una oportunidad para el medio ambiente (análisis y normativa)

Cuando en la segunda mitad del S.XIX, Josef Bozek o Etienne Lenoir inventaron autos propulsados con motor de combustión (cada uno con un tipo de combustible diferente) estaban dando respuesta a un problema que sacudía a la población de los países desarrollados. Por ejemplo, en Inglaterra, que era la primera potencia mundial en aquellos tiempos, el medio de transporte habitual de las personas era el caballo y estos caballos irremediablemente desprendían una cantidad de excremento que ensuciaba las calles haciendo que fueran prácticamente impracticables. Pero esto cambió con la aparición de los coches y en especial a partir de 1885 cuando Karl Benz consiguió crear el primer auto propulsado con un motor de combustión de gasolina. Aunque el invento de Benz no comenzaría a comercializarse hasta 1888 y a extenderse en la sociedad hasta una década más tarde, la historia iba a cambiar.

Hoy en día el vehículo es el medio de transporte más utilizado por la humanidad, estando matriculados en el año 2017 en nuestro país más de 30.494.382 vehículos impulsados por combustibles fósiles.

La utilización de combustibles fósiles ha creado la mayor y más lucrativa industria que se ha visto en nuestra historia. Por el petróleo se han declarado guerras, derrocado gobiernos, hundido economías. Podemos afirmar que si no existiera el petróleo nuestra vida sería totalmente distinta y posiblemente no podríamos disfrutar de tantas comodidades como tenemos.

Pero el petróleo es una fuente de energía finita, no se puede generar de manera artificial y esperar a que se genere se necesitan millones de año. Por esa razón cada vez es más costoso encontrarla y como consecuencia de ello, el precio del barril sube, lo que conlleva un encarecimiento de los productos derivados del petróleo. En 1996 el barril de Brent cotizaba a un precio de 14$, mientras que a día de hoy no baja de los 60$.

Además, la proliferación en masa de los vehículos propulsados por diesel y gasolina han incrementado a valores muy perjudiciales para la salud las emisiones de CO2 y de NO2, creando un verdadero problema medioambiental en los países desarrollados. La ciudad de Madrid en los últimos años ha tenido que activar los protocolos anticontaminación en varias ocasiones prohibiendo a los vehículos circular en determinadas fechas.

Con un combustible cada vez más lujoso y caro y con unos graves problemas medioambientales se hace necesario cambiar la legislación y normativa aplicable para buscar una solución sostenible para nuestra sociedad.

Durante décadas la búsqueda de alternativas a los motores de combustión ha sido una prioridad para los investigadores y gobiernos, encontrando alternativas como vehículos impulsados por gas (curioso que el primer vehículo fuera de gas y ahora volvamos a lo mismo), motores impulsados por agua (no tuvo buenos resultados), coches eléctricos (el primer coche eléctrico paradójicamente se inventó en el año 1832 por Robert Anderson).

La opción más viable, y que se prevé como una alternativa de futuro, son los vehículos impulsados por energía eléctrica. Durante los últimos 20 años, los progresos de estos vehículos han sido increíbles, pasando de prototipos rudimentarios y toscos a vehículos refinados y que nada tienen que envidiar de los vehículos tradicionales.

En 2003, JB Straubel, Matrin Eberhard y Elon Musk vieron esta idea de crear vehículos eléctricos comerciales que fueran elegantes y refinados e inventaron TESLA, una empresa que tiene como misión reinventar o reformular la industria automovilística con modelos como el modelo S o el modelo X que son verdaderas obras de arte de la historia de la automoción.

A partir de finales de 2008, la industria automovilística que veía con escepticismo y con bastante subestimación los trabajos de Tesla, empezó a comprender que los vehículos eléctricos podían ser una alternativa al vehículo de combustión que cada vez ocasionaba mayores problemas y empresas tradicionales como BMW, Mercedes –Benz, Hyundai o Renault, comenzaron a diseñar sus propios modelos de vehículos eléctricos que hasta poco más de 4 años no han empezado a comercializarse en masa.

Pero las preguntas que deberíamos hacernos son ¿Cuál es más económico? ¿Cuál es más eficiente? ¿Las políticas medioambientales me perjudicarán si me compro un vehículo de combustión?  ¿Existen ayudas para la compra de vehículos ecológicos?

En este caso concreto, las normas de aplicación sobre emisiones de los vehículos son las promulgadas por la Unión Europea que tiene como previsión y objetivo que las emisiones de CO2 no superen para el 2021 95g/km  y para el 2030 que las emisiones no superen 66 g/km. Este ambicioso objetivo se enmarca dentro de las normativas denominadas EURO I, II, III, IV, V y VI, que es la última de todas y que limita las emisiones permitidas para los vehículos que transitan por la Unión Europea.

Desde el 2016 la DGT han repartido unos indicativos de las emisiones de los vehículos que se dividen en las siguientes categorías:

  • 0: Para las motos, triciclos y turismos que no generen ninguna emisión y que tengan más de 40 km de autonomía.
  • ECO: Vehículos Híbridos enchufables, no enchufables y que tengan como combustible el gas.
  • C: Turismos y furgonetas de Gasolina a partir de 2006 y Diesel a partir de 2014
  • B: Turismos y furgonetas de gasolina entre los años 2000 a 2006 y Diesel a partir de 2005.

Estas etiquetas muestran las emisiones y permiten por ejemplo categorizar los vehículos ante protocolos anticontaminación. Para vehículos matriculados antes del 2000 (Gasolina) y 2005 (Diesel) no existe pegatina ya que las emisiones que generan superan las permitidas dentro de la normativa.

Por otro lado, recientemente en España se pretende que se prohíban las matriculaciones de vehículos de Diesel a partir de 2040 y han aumentado el impuesto a estos hidrocarburos emparejando así el precio al de la gasolina que se encuentra en torno a 1,20 – 1,30€/L

Tanto nuestro país, como la legislación comunitaria están enfocados a no permitir que los vehículos que circulen dañen en exceso al medio ambiente y así como regularizar su uso lo más que puedan fomentando el cambio a vehículos eléctricos como la mejor alternativa.

 

¿Pero de qué manera fomentan las autoridades el cambio a vehículos eléctricos? Antes de contestar a esta pregunta sería bueno hacer un análisis de costes, tanto de los vehículos eléctricos, como de los vehículos de gasolina.

 

¿Cómo se calcula el precio de la Gasolina y del Diesel?

 

Para calcular el precio del combustible que nos encontramos en las gasolineras de nuestro país, existen 4 factores determinantes Cotización internacional del Petróleo (42,66% gasolina y 47,54% diesel), Costes fijos (9,06% G y 9,77% D), IVA (21,00%) Impuesto especial hidrocarburos + impuesto sobre ventas minoristas (27,29% G y 21,69% D)

En conclusión, cerca del 48,29% del coste del combustible son impuestos que el gobierno grava por el combustible, mientras que el 51,71% son costes directos del propio producto.

La política actual se centra en la persuasión mediante el coste para evitar la compra compulsiva de un producto que daña el medioambiente.

 

¿Cuánto cuesta recargar un coche eléctrico?

 

El principal problema de los coches eléctricos es la autonomía de sus baterías. Los principales esfuerzos de las empresas radica justo en este punto, en inventar y conseguir baterías con mayor cargar y autonomía.

Existen 3 tipos de carga eléctrica para vehículos eléctricos:

  • Carga lenta (3,2kw/h) es la carga que se realiza en los hogares sin modificar la instalación. Con este tipo de carga una batería estándar de autonomía de 200 km, tardaría en recargarse 9 horas.
  • Carga semilenta (7,2 – 22 kw/h) son las cargas que se realizan también en el hogar pero modificando la instalación para que permita recargarse antes disminuyendo el tiempo a 2 horas.
  • Super carga: (40 – 150 kw/h) Son las instalaciones de gasolinaras, aparcamientos, centros comerciales. El tiempo de recarga baja a 20 minutos.

                       

                        En numerosos puntos las recargas son gratuitas pero en otros como por ejemplo las gasolineras el coste KW/hora ronda entre los 0,38€ – 0,43 €/KW)  Con un coste aproximado de 10 – 15 € la recarga.

Teniendo en cuenta que en el hogar el KW/hora se encuentra entorno al 0,16€ el coste rondaría los 4,6€ la recarga completa.

La diferencia entre lo que cuesta llenar un depósito de combustible a la recarga eléctrica es abismal y supone un gran beneficio para el consumidor. No obstante, la autonomía es todavía muy limitada llegando la máxima batería del mercado (Tesla) a 490 Km.

 

¿Cuánto cuesta un vehículo eléctrico?

 

Los costes de un vehículo eléctrico son significativamente mayores a los de un coche tradicional siendo los ejemplos más significativos:

 

  • Audi e –Tren (300 km autonomía) 400,00€
  • Nissan Leaf (270 – 415 Km autonomía) 34850,00€
  • Volkswagen e-golf (autonomía 300 km) 438,00€
  • Tesla Modelo S (490 km autonomía ) 100€

El coste de los vehículos eléctricos es significativamente superior, siendo el Tesla el más costoso, siendo aun así el más solicitado teniendo una lista de espera de más de 6 meses de entrega.

Si observamos por ejemplo el Golf, un vehículo utilitario y conocido mundialmente, el coste de un golf de gasolina alcanza los 22.845,00€, lo que supone más de 10.000€ de ahorra con respecto a su hermano eléctrico.

La inversión que se debe realizar para adquirir un vehículo eléctrico en mi opinión todavía está muy lejos de generalizarse a la mayoría de la sociedad, siendo ahora mismo un producto de lujo y que solo se pueden costear unos pocos.

 

Visto ya el precio y lo que cuesta tanto el combustible como el vehículo, ahora debemos preguntarnos si existen ayudas estatales para afrontar un desembolso tan excesivo.

A este respecto sí que existen diferentes ventajas fiscales para la compra de vehículos eléctricos.

 

1.- Impuesto especial sobre determinados medios de transporte.

 

Más conocido como impuesto de matriculación. El cálculo de la cantidad a pagar en este impuesto, se genera según las emisiones del vehículo. Por lo tanto, cuanto más eficiente sea el vehículo menos se pagara de impuesto.

Existe una exención total del impuesto de matriculación para los vehículos que generen emisiones por debajo de los 120 g/km

 

2.- Impuesto sobre vehículos de tracción mecánica.

 

Este impuesto de ámbito municipal y que se conoce como impuesto de circulación, los distintos ayuntamientos empiezan a cambiar las ordenanzas para incluir bonificaciones de hasta un 75% según el combustible que se utilice.

 

3.- IRPF (Territorio Común)

 

Los coches de empresa (uso privado o mixto) implican que al empleado que los utilice debe declarar mediante especie el vehículo proporcionado por la empresa. En el uso privado esa renta anual se eleva a un 20% (si es uso privado solo él % de utilización)

Los coches eficientes desde el punto de vista energético pueden disfrutar de hasta un 30% de deducción en esa renta en especie.

Más concretamente, el reglamento del IRPF recoge lo siguiente:

  • 15% para las emisiones que sean menores o iguales a 120 g/ KM
  • 20% para Híbridos o combustible alternativo ( gas y autogas), sobre el valor del vehículo antes de impuesto no supere los 35.000€
  • 30% para los vehículos eléctricos de baterías con un autonomía mínima de 15 km y un valor no superior de 40.000€

 

4.- IRPF e IS (Navarra)

 

En Navarra existe una deducción del 15% para la inversión de vehículos eléctricos nuevos al igual que una deducción del 15% para las inversiones sobre estructuras destinadas a la carga de estos vehículos.

 

5.- Otros.

 

Existen programas como el MOVEA o el MOVEALT, que subvencionan tanto desde el nivel estatal como el nivel autonómico tanto la compra de vehículos como la construcción de redes de carga por todo el territorio nacional.

 

Para finalizar, me gustaría destacar que la tecnología de los coches eléctricos va a marcar un antes y un después en una industria tan potente como la automovilística. Todavía en mi opinión queda mucho para ser una tecnología de masas pero el camino que sigue es prometedor ya no sólo por el ahorro diario de los vehículos que casi no necesita mantenimiento y el coste de recarga es mucho menor, sino por los beneficios que vamos a obtener como sociedad, que son incalculables.

Tanto la normativa estatal como la comunitaria que nos afecta y afectará de igual manera están enfocadas a no dejar que se contamine y que tengamos una sociedad sostenible.

Crear un parque de vehículos en nuestro país 100% eléctricos o con un porcentaje significativo de momento es una ilusión ya que tanto los vehículos son demasiado costosos, como el fomento de la inversión tanto para el usuario, como para las empresas es prácticamente inexistente.

Como se ha mencionado sí que existe regulación y exenciones pero estas no repercuten en gran medida la inversión que el consumidor debe hacer para comprarse un coche eléctrico.

Se debería apostar de manera clara y sin fisuras desde el ámbito estatal y comunitario para el desarrollo de una tecnología tan beneficiosa, que las empresas reciban fondos de investigación para la mejora y perfeccionamiento de las baterías es un componente casi esencial para que los costes bajen y se generalicen al igual que no sólo se apliquen deducciones sino que se concedan créditos y subvenciones estatales de cuantía considerable para que el rumbo cambie y podamos comprarnos coches eléctricos, a fin de cuentas lo ganaremos en salud.

Desde el punto de vista medioambiental se debería fomentar por crear transportes públicos gratuitos para que las personas tengan un sistema de transporte alternativo al coche y regularse los precios como, por ejemplo, del tren. El tren es un medio de transporte sostenible que por ejemplo un viaje Burgos – Madrid cuesta alrededor de los 40,00€, mientras que un autobús cuesta 20,00€.

Cuidar el medioambiente es una tarea de todos y debemos tomárnosla enserio y alternativas tecnológicas como esta hacen ver que todo es posible siempre y cuando se intente.

SMI vs Paro Oportunidad o Problema?

Esta mañana nos despertábamos con una noticia alarmante: el paro subía en 83.000 personas y se situaba en la escalofriante cifra de 3.285.761 personas.

Esta mala noticia afecta de manera contundente a nuestra economía y a las empresas que forman parte del sistema. Lo que deberíamos preguntarnos es ¿por qué?

Una de las líneas rojas que me autoimpuse cuando decidí crear este blog era el ser 100% apolítico. Creo que nuestro país es diverso y cada uno tiene su forma de ver las cosas y debemos entender que, en un ambiente de diálogo, todas son válidas. Por ello, cuando se analizan los aspectos o las políticas económicas llevadas a cabo debe hacerse desde el respeto y la argumentación.

Desde mi punto de vista que el paro suba ahora tiene que ver con dos factores muy importantes: la subida del Salario Mínimo Interprofesional y la falta de incentivos a las empresas.

                        España se ha encontrado siempre a la cola de Europa en el mercado laboral debido a la excesiva rigidez que existía y que existe en nuestro mercado a la hora de contratar personal y el alto coste que le genera a la empresa mantener un cierto nivel de empleados.

No cabe duda que se ha avanzado enormemente en este aspecto (subvenciones a la contratación joven, a los parados de larga duración…) pero estas medidas parecen escasas cuando año tras año nos encontramos a la cola de Europa y con un nivel de personas desempleadas anormal para una economía como la española.

Creo que antes de nada se debe entender cómo funciona el mercado laboral para poder entender qué falla en el mismo.

El mercado laboral se basa principalmente en dos fuerzas opuestas la oferta y la demanda de empleo. Estas fuerzas tienen que complementarse y ajustarse hasta llegar a un equilibrio óptimo.

La oferta de trabajo está formada por las personas que se encuentran en edad de trabajar y quieren hacerlo. Los factores que determinan (de forma simplificada) la oferta son el salario y las horas dispuestas a trabajar. Es decir, a mayor salario las personas están dispuestas a trabajar más horas (más trabajo, menos ocio y al revés)

La demanda de trabajo está formada por las necesidades que tiene la empresa por encontrar personal. Los factores que determinan (de forma simplificada) la demanda son la productividad y del salario. A mayor salario menos trabajadores se contratan y al revés.

En un mercado perfecto en el que no existiera ningún elemento que desequilibrara el sistema el paro no existiría y todas las personas encontrarían trabajo. La pregunta que nos debemos hacer es ¿a qué coste? El coste sería que los salarios serían variables y no existiría ningún tipo de control sobre lo que cobran o no cobran las personas, es decir, las personas podrían cobrar 50€ por un trabajo de 8 horas.

Gracias a Dios eso no es posible en nuestro país y nos preocupamos para que las personas tengan un mínimo de ingresos digno por la prestación de sus servicios, a esto se llama salario mínimo interprofesional y que actualmente se encuentra en 900,00€ desde principios de año.

Que exista un elemento que no deje actuar libremente a la economía se considera un desequilibrio en el sistema que ya no sigue sus propias reglas sino que debe cumplir los requisitos legales correspondientes. Cuanto mayor sea esa barrera, provoca que suponga para la empresa un coste mayor mantener a un trabajador y por lo tanto, no demandará más trabajo e incluso, si no puede mantener el ya existente, lo destruirá.

Es por ello que, según la teoría económica, cuanto mayor es el Salario Mínimo Interprofesional, a las empresas les cuesta más mantener un trabajador con las exigencias legales correspondientes y sube el desempleo.

Pero entonces cabe preguntarse: si esto lo sabe hasta un alumno de primero de economía, ¿por qué lo hacen? La segunda parte de la ecuación de la demanda de trabajo es la productividad. Si se consigue que aumente la productividad gracias a la subida de los salarios se contrarrestarán los efectos y el mercado puede quedarse igual o incluso mejorar.

Por lo tanto, nos encontramos ante la siguiente pregunta: ¿Cómo conseguimos que aumente la productividad en nuestro país?

La productividad se caracteriza porque se consiga producir más en el mismo tiempo, ya sea por la mejora en la eficiencia en el trabajo (factor humano), una mejora en la tecnología o un ahorro en los costes de fabricación.

Si tenemos en cuenta que la subida del salario mínimo interprofesional, mantiene en un principio el factor humano (son las mismas personas antes que después de la subida del SMI, más felices pero las mismas personas) y que la tecnología no cambia de la noche a la mañana, solo nos queda para aumentar la productividad en el ahorro del coste.

En mi opinión, no es malo que se suba el Salario Mínimo Interprofesional, todo lo contrario. Es un motivo de alegría siempre y cuando vaya aparejado a otras medidas que permitan no ahogar en costes al empresario y tenga que tomar medidas drásticas como despedir a personas.

En muchas ocasiones, las personas interpretamos que los empresarios son aquellos que trabajan en multinacionales y tienen a su cargo a cientos y cientos de personas, por lo que una subida tan insignificante del Salario Mínimo Interprofesional sólo les supone adelgazar su cuenta de resultados (1 o 2 yates menos). Y en el fondo es verdad, las grandes empresas se encuentran afectadas por esta regulación pero no son los grandes perjudicados.

Los grandes perjudicados son las pequeñas empresas, las startup y los autónomos, a los que también les afectan esta normativa y que llegar a fin de mes les supone un esfuerzo mucho mayor que a los grandes empresarios. Estoy hablando del carnicero de debajo de tu casa que tiene en nómina a dos trabajadores y que, sumado a la crisis del comercio minorista frente a las grandes superficies, no sabe cómo va a pagar las nominas el próximo mes. Puede que cuando bajes ya no esté uno de los trabajadores o simplemente haya cerrado. Estoy hablando también de la panadería, la peluquería, tu familiar que tiene una gestoría, tu amigo el programador que junto a dos compañeros decidieron introducirse en el mundo de las startup y tiene a su cargo a 12 empleados.

La normativa afecta a todos en diferente manera y no somos conscientes del daño que puede provocar a medio o largo plazo.

Pero no está todo perdido. Existen maneras de contrarrestar esto e incentivar el empleo tales como, por ejemplo:

 

1.- Bonificaciones/exenciones en la cuota de autónomos para los que contraten de manera indefinida en su local.

2.- Bonificaciones/exenciones en el impuesto de sociedades para las empresas que contraten de manera indefinida (ya existen pero son insuficientes y muy complejas).

  1. Bonificaciones en el IRPF o IS por el alquiler o compra de locales destinados para la actividad.

4.- Mayores bonificaciones en la Seguridad Social a cargo del empleador para contratar personal.

 

Estas son las que se me ocurren a mí. ¿Quieres aportar alguna más?

 

El abogado del futuro

Cuando José María Fernández Comas (@derechopractico) me mandó un email que se titulaba “los robots sólo sustituirán a los abogados que trabajan sólo como robots”, sobre las conclusiones de la mesa redonda de Esade Law school junto a la fundación Wolters Kluwers, la verdad es que me interesó bastante y acepté su invitación a leer las conclusiones de la misma en derechopractico.es.

Desde que he podido leerlas no se me va esa frase que como bien pone en el artículo pronunció Santiago Gómez Sacha Director de IT e innovación en Uría Menéndez “los robots sólo sustituirán a los abogados que trabajan sólo como robots”

                        Aunque las conclusiones de la mesa son más extensas, didácticas e interesantes, me gustaría reflexionar sobre este punto que, a mi modo de ver, deja ver tanto las oportunidades que tiene nuestro sector, como las graves deficiencias que padece y que inundan y enquistan el sector de la abogacía en nuestro país.

Como dos caras de una misma moneda, nuestra profesión puede consistir en la búsqueda creativa de soluciones a los problemas que nos plantean nuestros clientes o  la más monótona y repetitiva que consista solamente en extraer los datos de un asunto y plasmarlos en un formulario que ya tenemos predefinido y asistir a las audiencias previas solicitando quede por reproducida la documental aportada en el escrito y elevar a definitivas nuestras conclusiones.

Esta última faceta la hemos podido comprobar en los asuntos relativos a nulidad de cláusulas abusivas ante las entidades bancarias (cláusulas suelo y gastos de formalización).

Pero la abogacía es y debe ser mucho más. Tenemos que desterrar de nuestros planteamientos que la única forma de ejercer nuestro trabajo es el pleito que muchas veces no llega a satisfacer las expectativas de nuestros clientes y que se dilatan en el tiempo de forma desmedida por el colapso generalizado al que estamos sometiendo a los Juzgados.

Existen otras vías que resuelven los conflictos e incluso de manera mucho más satisfactoria que un pleito. Merece citarse el famoso dicho que existe en nuestro sector “Más vale un mal acuerdo que un buen juicio”. Los juicios son peligrosos e impredecibles porque, por mucho que nosotros preparemos un asunto y ejecutemos a la perfección nuestra estrategia, SIEMPRE habrá algo que se nos escape.

¿Qué la tecnología nos va a afectar como sector? No cabe ninguna duda pero se salvaran de la quema los profesionales que entiendan y acepten (yo lo estoy intentando) que nuestra profesión es flexible y que debe adaptarse a los tiempos y salir de ese viejo letargo en el que estábamos impasiblemente sumergidos y ofertemos servicios que se adapten a las necesidades cambiantes de los clientes.

Los abogados que se limiten únicamente a lo establecido, a generar demandas cual planta manufacturera china, estarán relegados al vagón de cola y a bajarse del tren por falta de adaptación.

El abogado creativo que busque nuevas fórmulas de resolución, que de manera incansable intente no acabar en sala y esté actualizado según las últimas novedades legales y tecnológicas está destinado a encontrarse en los vagones delanteros y compartir espacio con los que manejan la máquina.

En las conclusiones, se habla del papel de las editoriales jurídicas en el futuro del sector. Editoriales tales como Wolters Kluwers, Lefebvre, Tirant… tienen productos con una calidad y unas oportunidades increíbles (en mi opinión creo que demasiado, han creado productos complejos) que facilitaran el trabajo del abogado y acabarán con esas tediosas tareas mecánicas y repetitivas que antaño teníamos que realizar los abogados y que gracias a la tecnología y a la inteligencia artificial ahora las hace una maquina ahorrándonos tiempo y dinero.

El papel de estas empresas, ya que llamarlas editoriales jurídicas puede quedársenos ya corto, irá aumentando su peso en el sector cada día e incluso forzará en un futuro no muy lejano un cambio conceptual de cómo vemos el sector.

Entonces, ¿por dónde comenzamos a cambiar? En primer lugar, con el sistema formativo, los programas legales que encontramos ahora mismo en las facultades universitarias adolecen de un pecado casi mortal que consiste en ofertar una formación completamente o casi teórica. Vale, el derecho es el que es y no se puede cambiar y la única forma de aprenderlo es estudiarlo (cosa que discrepo) pero esa es la creencia popular que la carrera de derecho es una carrera de estudiar mucho (en mi caso me lo pase muy bien, ¡qué tiempos!). Pero aún así, desde hace poco se implantó el requisito de hacer pasar a nuestros futuros compañeros por un master de prácticamente 2 años de duración en el que reciben OTRA VEZ una formación únicamente TEORICA. Por lo tanto, el abogado que pasa el examen y se intenta incorporar a un mercado fuertemente colapsado tiene dos opciones: incorporarse como abogado a una gran firma en la que estará unos años únicamente tramitando expedientes (como un robot) o lanzarse a la piscina y sin formación práctica a montar su propio negocio y con ayuda de compañeros más experimentados y también de la divina providencia ir adquiriendo experiencia a base de golpes.

Por lo tanto, en nuestra formación falta la experiencia práctica y del mundo real que precisamente no tenemos y que últimamente se ha vuelto a truncar con la obligación de cotizar por las personas que están en prácticas en los despachos y que debe costear los propios empresarios. Esto provocará que la mayoría de los despachos y sobre todo los más pequeños no se puedan permitir tener a un pasante, siendo los propios alumnos los más perjudicados en este aspecto.

Por otro lado, las ofertas de trabajo en el sector de la abogacía se reducen al abogado joven a tramitación de expedientes, redacción de escritos (trabajo robot) en vez de formar a un abogado que en el día de mañana sea útil para la firma o para sí mismo si decide trabajar por su cuenta. Hay que apuntar que una excepción a esto son los excelentes programas mentores que existen en las firmas de prestigio que permiten a los empleados progresar de manera estable y labrarse una carrera profesional adecuada.

En conclusión, y como apuntaba en la mesa redonda Rosalía Díaz presidenta de la Fundación WK, ahora más que nunca es de aplicación la famosa ley Amara del famoso investigador, científico Roy Charles Amara en el que dice “Nuestra tendencia es sobrestimar los efectos de una tecnología en el corto plazo y subestimar el efecto en el largo plazo”

No debemos alarmarnos, todavía queda mucho para que los robots sean una realidad práctica que sustituya a los abogados, pero debemos tomar los avances como un toque de atención y cambio donde transformar nuestro sector de la mejor manera posible.

 

Y si nos lo pusieran más fácil

Creo que decidí que iba a ser abogado cuando en una clase de Derecho Constitucional comprendí que lo que estaba viendo era para mí. Desde ese preciso momento mi único objetivo era acabar la carrera ADE + Derecho y dedicarme a este apasionante mundo que consiste en solucionar problemas de las personas o empresas.

Cuando lo conseguí, tardé poco más de 15 minutos en darme de alta, que es lo que se tarda desde la Universidad al Colegio de Abogados (lo tenía todo preparado, sólo me faltaba el expediente académico y la nota de Derecho Tributario II que el profesor tardó 2 SEMANAS EN COLGARLA), pero lo importante en todo esto es que lo conseguí.

Lo que no me podía imaginar en aquella clase de derecho Constitucional que ya quedaba tan lejana era lo que me venía encima. Una vez colegiado (para lo cual has tenido que abonar la cuota de inscripción que superaba los 700,00€) venían todos los trámites burocráticos que hacen falta para poder ejercer de manera legal.

En primer lugar, hay que decidir en qué sistema quieres cotizar. Las opciones son muy variadas desde el Régimen General de la Seguridad Social para los que trabajan por cuenta ajena, el Régimen Especial del Trabajador Autónomo que está reservado para las personas que trabajan para uno mismo y, en el caso especial de la abogacía, existe la mutualidad de la abogacía, que sustituye a cotizar a la Seguridad Social y, para que engañarnos, es más barato para los abogados jóvenes que salimos de la carrera y no tenemos un duro.

En segundo lugar, hay que darse de alta como profesionales en hacienda. La tarea por aquella época era bastante sencilla ya que todavía no había obligación de presentar los modelos por vía telemática y no había más que acudir a la sede física de la Agencia Tributaria en tu ciudad. Ir allí con la inocencia de un novato es divertido, todo es nuevo para ti y con la ilusión de querer formar parte de la sociedad en su más alto nivel, ¡¡¡Iba a pagar impuestos!!! (Qué iluso era). Una amable funcionaria me indicó que tenía que rellenar el modelo 037 correspondiente al Censo de profesionales, y que me tenía que dar de alta en los apartados de IVA y en el pago fraccionado de IRPF. Una vez dados de alta como profesional nuestro cuerpo crea inconscientemente una alarma interior que se enciende y es más potente cuando nos vamos acercando al 30 de enero, 20 de abril, 20 de julio y 20 de octubre, que son las fechas en las que tenemos que rendir cuentas ante la AEAT.

Una vez realizados estos trámites de obligado cumplimiento, llega el momento de salir de la Agencia Tributaria con una mezcla de sensaciones entre feliz y acojonado porque no sabes lo que te viene encima. Pero da igual, llega el momento de empezar a trabajar y, lo más importante, de empezar a minutar. En otro momento ya hablaremos del problema de los abogados en minutar nuestros servicios de manera correcta. A los efectos de este post lo que nos interesa es ese preciso momento en el que haces tus primeras minutas.

La primera minuta es un momento especial para cualquier profesional, es el momento en el que se plasma en un papel el reconocimiento de tu trabajo. Comienzas a mirar por Internet modelos y te das cuenta que los modelos de minuta son bastante feos y creas el tuyo que, aunque es igualmente feo, por lo menos es tuyo. Rellenas los datos de carácter formal (número de factura, fecha, datos personales del cliente, tus datos personales como profesional) y llegamos a la parte verdaderamente importante: cuantificar tus servicios. De ahí los sumas y llegas a la Base Imponible, como bien te enseñó el profesor de Derecho Tributario tienes que sumarle el % de IVA vigente en ese momento y te da el total a pagar. A partir de ese momento todos los asuntos que llevarás tendrían que ir de la misma manera.

El tiempo pasa y ya llevas 3 meses trabajando y una buena mañana recibes un email del colegio de abogados donde dice “Cuota Col. X trimestre”. Llegó el momento de afrontar la realidad: toca pagar. (Peores son los trimestres que al email de cuota col., le sigue otro que pone “seg. RC”: ese mes toca pagar más). Pero ese momento no es el peor del trimestre ya que todavía queda liquidar impuestos.

Un profesional debe rendir cuentas con la AEAT trimestralmente básicamente sobre dos conceptos IVA e IRPF. Estas responsabilidades se materializan en la confección de los modelos 303 y 130 que se encuentran en la página de la AEAT. Hay que añadir que en el último cuatrimestre del año debemos confeccionar el modelo  390 que no es más que el resumen anual del IVA.

En resumen todo trabajador por cuenta propia debe afrontar además los gastos tanto profesionales como personales una carga fiscal que provoca que todos los meses comience gastando dinero antes de empezar a ganarlo y sin saber muchas veces cuánto dinero ganara en ese mes.

Mi objetivo no es protestar por el sistema que tenemos sino dejar claro que los emprendedores, las personas que queremos trabajar para nosotros mismos en nuestros sueños no lo tenemos nada fácil y que muchas veces el camino es largo y complicado.

El emprendimiento debería ser una prioridad para los gobiernos y deberían fomentar que cada vez más gente se lanzara en una aventura tan apasionante como ésta que repercute muchos beneficios a la sociedad como riqueza y empleo. Y en vez de eso las trabas administrativas, burocráticas hacen que se fomente el desencanto y la frustración, impidiendo que la sociedad y el sistema económico sea variado y creativo.

Bajo mi experiencia estoy muy contento de ser profesional autónomo y además en el sector que me apasiona. El camino es duro y difícil pero los retos y las cosas que en verdad merecen la pena siempre lo son.

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